LAS INFLUENCIAS DE HTO: AKIRA

O el anime sci-fi en general. Lo cierto es que sería una gran mentira no reconocer la enorme influencia que ha tenido en mi vida la animación japonesa. Aunque ahora le he perdido la pista a la mayoría de sus creaciones (en parte, porque creo que su calidad narrativa y conceptual ha bajado en picado), las producciones que se hicieron en los años 80 y 90 fueron simplemente extraordinarias.

Tal vez el buque insignia de aquella ingente cantidad de sci-fi hiperbólico fue Akira (1988), de Katsuhiro Otomo. No ha sido el anime que más ha influido en HTO (otro día ya hablaremos de él), pero sí el que más caminos ha abierto en la creación de las aventuras de Agent, Alice y compañía. Akira es el 2001 del anime. Su valor nace de llevar los adolescentes con poderes y los futuros apocalípticos a un nivel de abstracción y poder conceptual que se me antoja imposible de ver hoy en ninguna producción audiovisual, sea animada o de imagen real. Otomo no tiene límites en su obra y tanto le da diseñar un espectacular duelo de motocicletas como hacer mutaciones asquerosas o atreverse con una reflexión nada velada sobre la siempre funestamente recordada bomba atómica. En última instancia, Akira es una película sobre Dios y la Creación a partir de la ciencia ficción. Vamos, 2001, como decía.  

Claro, comentando todo esto habrá algún avezado lector o perspicaz lectora que se dirá para sus adentros: “Pues si eso es Akira, El legado de Henry Bobson se le parece como un huevo a una castaña.” ¡Y tendrá razón! La influencia de la película de Otomo hay que entenderla desde un punto de vista creativo, pero en ningún caso mimético. Para empezar, yo no tengo la genialidad de Otomo (me conformaría con un 10 % de ella) ni tampoco su mirada grave a la hora de ver el mundo. Pero hay imágenes icónicas, soluciones narrativas y hallazgos tecnológicos en Akira que me han acompañado toda la vida; y, por encima de toda otra consideración, la libertad de su autor para pasarse por el forro los géneros y las convenciones narrativas cuando le convenía.

Ah, ¡qué tiempos de adolescencia! Aún me imagino en casa de mis padres viendo la película con mi amigo Al. A mitad de metraje no nos enterábamos de una mierda, pero cómo molaba la moto de Kaneda y la destrucción de Neo-Tokyo.


BEN MARTIN  

LAS INFLUENCIAS DE HTO: AKIRA
Comentarios gracias aDisqus