LAS INFLUENCIAS DE HTO: EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO

Puedo oír las risotadas desde aquí. Sí, las oigo y no puedo más que limitarme a encogerme de hombros. “¿Ben Martin se atreve a nombrar El guardián entre el centeno para justificar su novelilla barata?”, pensarán muchos. Pues sí. ¿Qué le vamos a hacer? Llamadlo osadía, inconsciencia o boutade. Pero lo cierto es que la influencia de la obra magna de J.D. Salinger es fundamental en HTO. El legado de Henry Bobson. Las razones no son de trama, obviamente, sino de creación narrativa y estilística. Por favor, ¡no riáis más y dadme la oportunidad de explicarme!

Salinger era escritor, profesión que ya dota de extravagancia y brumosa existencia la vida de una persona. Sin embargo, el creador de Nueve cuentos (Nine Stories, 1953) era más raruno que la media estilográfica y de cara a la opinión pública ha trascendido más sus manías y rarezas que el poder hipnótico y misterioso de su arte. En la obra de Salinger es más importante lo que no se dice que aquello que se expone, lo que, bien visto, es una pésima reflexión para convencer a nadie de las similitudes de una obra de apenas 250 páginas con un mamotreto de más de 600. Vale, me he metido un autogol.

Sin embargo, la narrativa sencilla (que no simple) del escritor me ha acompañado a lo largo de los años. El guardián entre el centeno (The Catcher in the Rye, 1951) es la novela que más veces he revisitado en mi vida. Y parte de su hechizo tiene el origen en esa prosa directa, pero cargada de encanto y simbología, que parece imposible de imitar a pesar de su sencillez. El guardián entre el centeno huye de florituras y sintaxis recargada. Bajo mi óptica personal, todos deberíamos escapar despavoridos de esa prosa construida a golpe de adverbios y epítetos interminables. Si eres un escritor pésimo, al menos muéstrate a pecho descubierto, con una honestidad digna de John Carpenter.

Otra influencia básica de la novela de Salinger en la creación de HTO (temo que en este caso se trate de una herencia generada en el inconsciente) son las largas reflexiones de Holden Cauldfield, protagonista absoluto de El guardián entre el centeno. Muchas veces, la errática huida de este adolescente pijete y tocapelotas es un mero macguffin que ayuda a evocar vivencias del pasado que conforman el mundo interior de Cauldfield. Tal viaje al mundo de la infancia o a hechos traumáticos están muy presentes en HTO (en especial, cuando aparece la protagonista femenina de la saga, de influencias holdenianas más que evidentes para quien lo quiera ver).

El guardián entre el centeno es una novela atemporal, un relato que guarda el misterio de la vida. No existe libro más sencillo y complejo que éste. Y es una obra de influencia mundial, lo que demuestra mi nula originalidad a la hora de elegir mis referentes. ¡Qué le vamos a hacer!    

 

BEN MARTIN

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